Esta casona perteneció desde 1880 al millonario Eustaquio Díaz Vélez, hombre de negocios y emprendedor, descendiente del militar del mismo nombre que luchó por la independencia y contra Rosas. En la mansaión se entremezclan pasadizos secretos y jaulas por la obsesión del propietario que usaba leones en lugar de perros. En los jardines hay tres esculturas que los representan. Una leyenda dice que en la fiesta de compromiso de su hija, un león quedó suelto y devoró a su pretendiente. La joven Díaz Vélez, destrozada por la muerte de su prometido, se suicidó, al día de hoy dicen que se escuchan sollozos que le atribuyen a ella buscando su amor interrumpido. Luego de la tragedia Díaz Vélez se deshizo de los animales y en su lugar construyó estatuas de leones que hoy se conservan en los jardines. Una de las estatuas representa a un león atacando a un hombre. Actualmente, este edificio alberga a VITRA (Fundación para Vivienda y Trabajo del Lisiado Grave), sede de la única escuela primaria y secundaria de toda la Argentina para discapacitados motores.
Ubicación: Av. Montes de Oca 110
2- La torre del fantasma
Este edificio fue consturido en 1910 bajo la dirección del arquitecto Guillermo Alvarez. Su arquitectura corresponde con el modernismo catalán. Se dice que una pintora se suicidó hace ya muchos años tirándose del piso superior. El fantasma no fue visto, pero el habitante dice oír sus pasos por la noche que vienen de la torre, donde la pintora tenía su atelier. Una maldición eterna.
Ubicación: Av. Guillermo Brown y Wenceslao Villafañe
3- La casa de la palmera
Esta casa queda a una cuadra del Congreso Nacional y se dice que inspiró a Julio Cortázar para su relato "Casa tomada". La propiedad, que fue de los Galcerán, debe su nombre a la palmera del jardín frontal.
En este sitio vivió Doña Catalina Espinosa de Galcerán, con sus cinco hijos varones y su única hija, Elisa. La leyenda dice que los varones eran profesionales, deportistas y mujeriegos, lo cual trastornaba mucho a su hermana.
A medida que sus hermanos iban falleciendo de manera misteriosa, Elisa clausuraba una a una, sus habitaciones. Así lo realizó con las nueve habitaciones hasta que solo quedó el sótano donde la encontraron muerta; había tomado el mismo veneno que utilizó para con sus hermanos.
Los vecinos hablan de puertas que se cierran solas y de un malestar que ataca a los hombres que visitan el lugar. En 1992 Elisa murió y la casa quedó abandonada hasta que en 1997 abrió una escuela primaria que , paradójicamente, la escuela se llama “Puertas Abiertas”. Esta escuela funcionó unos años hasta que en el año 2008 se instaló el Instituto del Pensamiento Socialista que funciona hasta la actualidad.
Ubicación: Riobamba 144
4- El Palacio de los Bichos
Esta mansión de cinco pisos que terminan en un torreón y cúpula, llama la atención por las figuras de animales grotescos que decoran sus paredes, con algo de las gárgolas de catedral gótica. Por eso la gente del barrio, en Villa del Parque, la bautizó El Palacio de los Bichos. Fue construido a comienzos del siglo XX por el ingeniero Muñoz González a pedido de un aristócrata italiano que le quiso regalar la casa a su hija y yerno como regalos de bodas.
El palacio fue terminado antes del casamiento, por eso hizo una gran fiesta para boda de su hija en el palacio con mucho baile y bambalinas de aquella época. Cuando los novios partían para su luna de miel, su padre y los invitados lo saludaban en los balcones de la casa, a escasos treinta metros se encuentran las vías del tren.
Los invitados horrorizados observaron como el tren chocaba con el carruaje que transportaba a los novios matándolos en el acto. El padre nunca pudo superar la pérdida y mandó a cerrar el palacio para siempre. Esta mansión dio nacimiento a la leyenda en la cual se dice que hay noches en que se escucha música y se ve gente bailando, se habla de los fantasmas de los novios. Hoy en el lugar se encuentra un spa.
Ubicación: Campana y Tinogasta
El palacio fue terminado antes del casamiento, por eso hizo una gran fiesta para boda de su hija en el palacio con mucho baile y bambalinas de aquella época. Cuando los novios partían para su luna de miel, su padre y los invitados lo saludaban en los balcones de la casa, a escasos treinta metros se encuentran las vías del tren.
Los invitados horrorizados observaron como el tren chocaba con el carruaje que transportaba a los novios matándolos en el acto. El padre nunca pudo superar la pérdida y mandó a cerrar el palacio para siempre. Esta mansión dio nacimiento a la leyenda en la cual se dice que hay noches en que se escucha música y se ve gente bailando, se habla de los fantasmas de los novios. Hoy en el lugar se encuentra un spa.
Ubicación: Campana y Tinogasta
5- Monumento a víctimas de fiebre amarilla
Este monumento fue erigido en 1873 en homenaje a las víctimas de la fiebre amarilla de 1871 en Buenos Aires.
En la parte inferior de la estatua se talló la imagen del cuadro de Blanes que inmortalizara la escena de la epidemia donde se observa a las autoridades sanitarias ingresando a una vivienda de la ciudad y encuentran a una mujer muerta y su bebé llorando a su lado. La epidemia cobró la vida de aproximadamente 14.000 personas.
La plaza Ameghino en esa época era el cementerio del Sur donde se enterraban a los inmigrantes y personas de bajos recursos, cuando ocurrió la epidemia el cementerio no daba abasto y se resolvió llevar a los nuevos muertos al cementerio de la Chacarita y trasladar los muertos del cementerio del Sur. Como la cantidad de muertos diarios era enorme, le dieron prioridad para el cementerio de la Chacarita a quienes fallecen dia a dia, mientras los deudos de los muertos del cementerio de sur retiraban los restos de sus parientes para llevarlo al nuevo cementerio- ya que ese lugar no funcionará más como tal.
Dicen que los que no fueron reclamados quedaron enterrados en la actual plaza. La estatua -justamente- fue construida exactamente en el mismo lugar en donde quedaban las ofiicinas administrativas del cementerio del sur.
Hay una leyenda que dice que si uno por la mañana muy temprano -cuando apenas sale el sol- se para frente al monumento en la plaza y hace silencio puede llegar a escuchar los llantos y lamentaciones de quienes aún se encuentran enterrados en la plaza.
Ubicación: Plaza Floprentino Ameghino - Av. Caseros entre entre Matheu y Pasco
En la parte inferior de la estatua se talló la imagen del cuadro de Blanes que inmortalizara la escena de la epidemia donde se observa a las autoridades sanitarias ingresando a una vivienda de la ciudad y encuentran a una mujer muerta y su bebé llorando a su lado. La epidemia cobró la vida de aproximadamente 14.000 personas.
La plaza Ameghino en esa época era el cementerio del Sur donde se enterraban a los inmigrantes y personas de bajos recursos, cuando ocurrió la epidemia el cementerio no daba abasto y se resolvió llevar a los nuevos muertos al cementerio de la Chacarita y trasladar los muertos del cementerio del Sur. Como la cantidad de muertos diarios era enorme, le dieron prioridad para el cementerio de la Chacarita a quienes fallecen dia a dia, mientras los deudos de los muertos del cementerio de sur retiraban los restos de sus parientes para llevarlo al nuevo cementerio- ya que ese lugar no funcionará más como tal.
Dicen que los que no fueron reclamados quedaron enterrados en la actual plaza. La estatua -justamente- fue construida exactamente en el mismo lugar en donde quedaban las ofiicinas administrativas del cementerio del sur.
Hay una leyenda que dice que si uno por la mañana muy temprano -cuando apenas sale el sol- se para frente al monumento en la plaza y hace silencio puede llegar a escuchar los llantos y lamentaciones de quienes aún se encuentran enterrados en la plaza.
Ubicación: Plaza Floprentino Ameghino - Av. Caseros entre entre Matheu y Pasco
6- Templo masón en barracas
Esta casa se encuentra ubicado en el barrio de San Telmo y iene la particularidad de ser la casa más angosta de toda la Ciudad que se haya registrado. Su frente no alcanza los 2,50 metros de ancho. Tiene una fachada exterior lisa, con una pequeña entrada y una puerta pintada de verde atravesada por una cerradura de hierro. En la planta superior asoma un balconcito con barrotes verticales de hierro, desde donde se esconde una ventana de dos hojas simétricas y dos cortinas iguales pliegue a pliegue.
Fue construida entre los años 1810 y 1815, se dice que perteneció a un esclavo liberto, ya que cuando ocurrió la abolición de la esclavitud en 1813, el propietario mandó a construir esta casa para su esclavo. Algunos sostienen que la cas era anexo de una casa más grande que pertenecía a una familia y esta casa a su esclavo. Como quiera que haya sido, la Casa Mínima es un recordatorio arquitectónico de un pasado en que la población afro americana formó parte de la realidad porteña.
Ubicación: Pasaje San Lorenzo 380



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